jueves, 18 de octubre de 2018

De la limpieza del cuerpo, de mente y de corazón.



Estando en el dentista, tumbado con la boca abierta, me vino a la mente el concepto de limpieza, limpieza de cuerpo, de mente y de corazón.

El cuerpo que tenemos debe procesar mucha basura que  a menudo no puede eliminar. Esto tiene que ver con el principio hermético “como es arriba, es abajo”, lo que quiere decir que de la misma forma en que tratamos nuestro cuerpo, tratamos a nuestro planeta, la Pachamama.


Así, es evidente que generamos un montón de basura que la Tierra es incapaz de procesar, tenemos islas enormes de plásticos, zonas contaminadas donde no puede existir vida, selvas deforestadas para inundarlas con química, un aire contaminado que en breve será incapaz de albergar vida…, la lista es larga.

De la misma forma tenemos nuestro cuerpo, intoxicamos nuestros pulmones con millones de partículas, ingerimos un montón de químicos que hace que nuestro cuerpo se rinda y deje de luchar por sí mismo y comemos alimentos que están diseñados para generarnos placer pero que no nos nutren, no nos sientan bien al estar muy alejados de la naturaleza.

Hoy día ya sabemos que la salud viene de una comida saludable, desprovista de química, y que sea un producto de la Tierra, no del ser humano.

Las mente es otro receptáculo donde se acumula la porquería. Tenemos ideas excluyentes sobre el otro, nos creemos mejores que el vecino en base a la raza, al idioma, al género o lo que es más habitual, en base al lugar de nacimiento. Albergamos ideas muy locas que defendemos con pasión sin darnos cuenta de cuán errados estamos.  

En el nivel macro, existen Imperios que se sienten en derecho de explotar y esclavizar a otros pueblos, en base, de nuevo, a ideas excluyentes, llegando incluso a decir que es Dios quien ha bendecido esta situación.

En el plano emocional, es claro que la mayoría de los seres humanos vivimos con el corazón bloqueado. Estamos cerrados al otro, a la compasión, a la ternura. Incluso los predadores, un león, un jaguar, son en ocasiones más compasivos con sus congéneres que el propio ser humano.

En el nivel macro, nos cuestionamos el mismo principio de “civilización”, que niega el amor y la unión de todos los seres. La violencia y la conquista de los recursos del vecino para poderle esclavizar y ponerle a nuestro servicio se ha convertido en el “leit motiv” de la civilización.

Así las cosas, la limpieza trata de ir depurando el cuerpo, la mente y el corazón para alcanzar la felicidad y de esta forma conseguiremos respetar a la Gran Madre, la Pachamama, pudiendo vislumbrar un futuro para la humanidad, que ahora, sinceramente, no se ve.

Salu2

Antonio Diaz Deus

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