jueves, 26 de julio de 2018

Adam Smith se equivocaba. Trump tambien



Esta frase la escuché por primera vez en la película “Una mente maravillosa”, sobre la vida del premio nobel John Forbes Nash. Los que hayan vistió la película, recordarán la escena en el bar, donde el actor Russell Crowe, representando a Forbes decía esta frase a propósito de un grupo de atractivas chicas de entre las que sobresalía una en especial. La idea fue constatar que si iban todos a por la más atractiva, el resto de las amigas se sentiría ofendida y en el mejor de los casos, solo uno de ellos conseguiría su objetivo. Sin embargo, si dejan a un lado la atractiva rubia, y van a ligar con las amigas, todos ellos conseguirían el objetivo.



La teoría de Adan Smith de que un entorno competitivo es el mejor escenario para lograr el éxito es cuestionado. La actitud neoliberal incide en este hecho, defiende que la competencia lleva a la selección de los mejores, a la evolución del ser humano y al mejor resultado posible.
Con esta escena, sin embargo, se pone en evidencia que la competencia salvaje lleva en muchas ocasiones a un perder/perder en donde poca gente alcanza su objetivo. Parece evidente suponer que sólo el más fuerte, el que tiene más poder, alcanza su objetivo en el mundo de Adam Smith, pero cuando esto se logra a expensas del resto de participantes en el juego, todos perdemos.
Adam Smith era un buen hombre. Sus `principios estaban pensados para un  mundo con ética y honestidad personal, algo muy alejado de los valores actuales.
Ahora ya sabemos que una mirada individual no es suficiente para conseguir nuestros objetivos, necesitamos de una mirada sistémica
¿Y qué sería una mirada sistémica en este caso? Una mirada que se centrara en las relaciones que se dan dentro del contexto creado, en los lazos que se dan antes que en la competencia y en buscar un ganar/ganar antes que un ganar/perder. Sería mirar a los dos grupos como elementos que se van a relacionar, con unas ciertas reglas:
·     Jerarquía. Habría que mirar las distintas jerarquías de los dos grupos que van a interaccionar, el de los chicos y el de las chicas.
·     Exclusión. Habrá que velar que ninguna persona de ambos grupos sea excluida.
·     Dar y tomar. Finalmente, es importante constatar que lo que se da y se recibe en la interacción esté equilibrado.
Esto es un buen ejemplo del mundo actual, donde un bravucón EE.UU. aplica la máxima de Adam Smith, e intenta llevarse a la chica guapa por todos los medios, sin importarle mucho la suerte de sus amigos.
Ya sabemos que esto no funciona. Actualmente solo es funcional una mirada sistémica, viendo el contexto en el que nos movemos, las relaciones, jerarquías, inclusiones o exclusiones y el equilibrio entre lo que se da y lo que se toma. Seguir adorando las reglas del mercado neoliberal, sabiendo que solo lleva  a disfuncionalidades profundas no es una buena alternativa.
Incluso si eres el malote de la clase, ir a por tus objetivos sin considerar el resto de tus compañeros es un suicidio colectivo. El mundo está muy interrelacionado y funciona de forma global, las soluciones a las disfuncionalidades que padecemos no se van a arreglar haciendo más de lo mismo. Al contrario, los problemas se hacen cada vez más grandes aunque el complejo industrial militar siga ganando dinero, el resto de la humanidad padecemos sus éxitos.
Sólo una mirada global abre camino.

Antonio Diaz Deus

Hacemos programas de liderazgo

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