domingo, 24 de julio de 2016

El cambio: transiciones, ruptura y absorciones.


Cuando hablamos de cambiar, solemos visualizar una imagen de lo que queremos, un futuro posible y que encaje con nuestras expectativas, anhelos, necesidades, valores e ideales.
Esta visión puede o no encajar con la realidad. Si la opción que queremos encaja en nuestra realidad hablamos de una transición, si no encaja hablamos de ruptura. Otra posibilidad es que otro sistema absorba mi propio sistema y asuma los nuevos valores y estructuras.


Para entenderlo, podemos imaginar un matrimonio que se quiere divorciar. Si no tienen hijos, se pueden divorciar estableciendo una ruptura, ya que no tienen intereses comunes a largo plazo. Si tienen hijos en común, han de establecer una transición y si uno de ellos se casa con otra pareja que ya tiene ya hijos de un matrimonio anterior, es una absorción. Así de simple.Vamos a mirar estas tres opciones.

Algunas ideas en relación a una transición:


  • Los que han venido antes han de ser respetados. Cuando entras en un sistema, es bueno mirar con respeto los que han estado antes, incluso si lo que han hecho no te ha gustado. es claro que estaban ahí y es claro que es un pecado de arrogancia descalificar TODO lo que el anterior ha hecho.
  • El nuevo sistema que se implante sólo tendrá fuerza si respeta el sistema antiguo, en estas circunstancias pasará a existir un futuro posible.
  • El futuro que se quiera construir no puede ser un producto de una idea, de un ideal. El futuro emergente ha de estar contenido en el mismo presente. Así no todos los futuros son posibles, solo aquellos que están incluidos en el propio sistema como futuros posibles.
  • Si con estas premisas analizamos los cambios de la historia, podemos arrojar luz sobre lo que ha pasado y cómo ha pasado. Por ejemplo, en España hubo un cambio pacífico de la dictadura a la democracia y aunque las Cortes franquistas se disolvieron, la estructura del franquismo quedó instalada en muchas de sus instituciones, políticas, judiciales, económicas, laborales... No se hubiera podido romper con todo, había que reconocer el trabajo de los que habían estado antes, no solo políticos, sino trabajadores, organizaciones...
  • Si pensamos en una ruptura, podemos pensar en la Revolución Francesa o en la revolución rusa o en la China de Mao. Un sistema se desmorona y otro ocupa su lugar. Se genera mucho caos y emerge un nuevo sistema; existe un salto al vacío que es desestabilizador. No sabes cómo va a ser el nuevo sistema, pero está claro que existe un derrumbe antes de que emerja lo nuevo.



SI pensamos en la absorción, tenemos muchos más ejemplos. Alemania quedó destrozada tras su derrota en la 2ª Guerra Mundial, fue troceada y repartida a los ganadores que impusieron sus reglas. Japón también. Esto es una rendición donde el ganador impone su sistema al perdedor, esta es una opción. Se rompe con el pasado pero existe una dominación de un sistema sobre otro.Otra absorción más reciente fué la Alemania Occidental sobre la Alemania comunista.
Hay muchos mas ejemplos de esto. Los colonos que llegan a América tumbaron el sistema que había y crearon otro, Julio César, Napoleón o Alejandro Magno imponían su propio sistema allí donde iban.
Cuando una organización compra otra ocurre esto que he mencionado, un sistema se impone al otro, las personas de un sistema pasan a dominar el otro y no suele haber mucha sobrevivencia del sistema antiguo.
Ahora nos encontramos con muchas necesidades de cambio, un sistema educativo desastroso, la política no responde a las necesidades de los ciudadanos,  la contaminación global está acabando con el planeta, una oligarquía financiera al servicio del lucro, una crisis de valores y de espiritualidad nunca conocida hasta nuestros días..., la lista es larga.
La cuestión es: ¿qué queremos, transición, ruptura o absorción. Absorbidos, ya estamos,  en la era de la globalización el sistema que gestiona el mundo está fuera del alcance de sus ciudadanos, tenemos un sistema impuesto aunque no tenemos claro quién lo ha impuesto. Por otra parte, hay quien opina que si no hacemos nada, el sistema actual se acabará derrumbando y que esto con el tiempo generará un nuevo sistema.
Ante todo esto solo caben dos enfoques, o cambio y transición o destrucción. Los cambios son complicados, ya que son lentos y requieren de mucho esfuerzo. La destrucción genera caos y no propone sistemas alternativos.
Esta es la polaridad. Este es el dilema. Lo que no tiene pase es que amagues con la ruptura y te aproveches del sistema. Por ejemplo, la actual situación política en España, hay mucha gente que amaga con la ruptura pero no es ruptura, es simple y llanamente, transición. Nacionalismos, anti sistema, republicanos, extrema derecha, extrema izquierda.... Todos han de tener claro que han de respetar lo que estaba antes para poder transitar a otra cosa. Si no lo haces así, nunca cambiarás nada. Te quedarás divagando en lo que pudo ser y nunca será.
Puedo ser republicano y querer que el Rey se marche pero lo hago desde el respeto y el reconocimiento, puedo ser nacionalista y querer tener una nación independiente de España pero lo he de hacer desde el respeto y el reconocimiento, puedo pretender cambiar las cosas y eliminar los lobbies de los partidos políticos y sus mafias pero lo he de hacer desde el respeto y el reconocimiento a lo que han hecho, mucho o poco, mal o bien. Ahí está la clave de las transiciones.

Así pues, un poco de respeto para todos. Todos los cambios son posibles, las rupturas también pero tengamos claro dónde estamos y donde queremos ir y mantengámonos cerca de la realidad.
Antonio Diaz Deus

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