jueves, 26 de mayo de 2016

La búsqueda de la felicidad y la coherencia


Se habla mucho de felicidad y poco de coherencia. Tenemos más o menos claro qué es la felicidad pero ¿sabemos qué es la coherencia?
La coherencia es femenina, y según el diccionario es "la relación lógica entre dos cosas o entre las partes o elementos de algo de modo que no se produce contradicción ni oposición entre ellas".
Quiero mostrar cómo la coherencia está relacionada con la felicidad y cómo estamos muy alejados de ser felices precisamente por esta aparente falta de coherencia.
En el Neolítico, las sociedades tribales eran coherentes, vivían de la tierra y eran cazadores recolectores. Estas sociedades cambiaron con la lucha por los recursos y evolucionaron con la conquista de unos pueblos sobre otros.
Aquí  la coherencia se entiende como la explotación y la jerarquía de unas personas sobre otras para garantizarse el dominio en las sociedades y naciones emergentes.
Así pasamos por los grandes imperios, Egipto, Babilonia, Grecia, Roma..., y más tarde las ciudades feudales que dan paso al renacimiento y de ahí al nacimiento de los Imperios.

Todas estas sociedades tenían un punto en común: una estructura piramidal de la sociedad donde los de arriba - que tienen el control de los recursos y la riqueza - viven a expensas de los de abajo.
Es claro que, por poner un ejemplo, cuando los Reyes Católicos emprenden la conquista de América, lo hacen siguiendo  el estilo de la época: con la bandera de la religión buscan el control de los recursos de otros pueblos..
Así la coherencia estaba en el dominio sobre otros pueblos, lo secundario era la evangelización de los infieles o convertir a los indígenas en hijos de Dios.. La riqueza garantizaba el dominio y el dominio garantizaba el control. Lo que no está tan claro es que el control asegurara la felicidad.
Hoy en día no han cambiado mucho las cosas. Así nos encontramos que la evangelización se llama a menudo democracia y esta coherencia que nos ha acompañado desde el Neolítico sigue existiendo, aunque la inmensa mayoría todavía sigue creyendo que hay un cielo y un infierno y que es mejor estar del lado de los buenos.
Desafortunadamente, esta creencia, de nuevo, tampoco trae la felicidad. Me explico.
Siguen existiendo dominados y dominadores, seguimos con el mismo modelo desde hace cientos de años, solo que ahora el dominio se asienta en la nueva religión: la democracia. A veces veo a los políticos como los curas de antaño, arengando a los fieles desde su púlpito, que ahora es la televisión, y buscando los votos de los feligreses para poder medrar a su antojo; a menudo, siguiendo los dictados de quien está más arriba que ellos en la pirámide social. Quien no sigue este modelo de pensamiento, acaba en la hoguera.

Es paradójico observar como en los EE.UU., solo sale elegido Presidente aquél que deciden las élites de los partidos demócrata o republicano, pero los EE.UU. preconizan la bandera de la democracia allá donde van. ¿Cómo podemos encontrar la coherencia en este mensaje aparentemente inocuo a no  ser por el ansia de control y de dominio de unos pueblos sobre otros o de una oligarquía sobre el resto de la sociedad?
Así podemos mirar las aparentes incoherencias del mundo actual buscando la coherencia intrínseca. Por ejemplo, es chocante ver cómo se combate a las drogas en sus plantaciones de origen - la coca en Colombia o el opio en Afganistán por poner dos ejemplos claros - pero no se combate en los sitios de consumo.  Sin embargo, se combate el uso de las armas en los sitios de consumo (Siria, Irak, Afganistán, Somalia, Libia, Yemen...) pero no se combate en donde se fabrican.
Puedo llegar a estar de acuerdo con que "la droga mata" pero no dudo que una pistola mata mucho más rápidamente.Es un poco hipócrita defender la venta libre de fusiles de asalto pero sin embargo no te puedes fumar un porro de cannabis. Es absurdo.

Miles de agricultores sufren en silencio la quema de sus cultivos de droga mientras unos cuantos fabricantes de armas viven a gusto con sus ganancias. Esto se podría ver como una incoherencia; sin embargo, es claro que lo que está detrás, de nuevo, es el dominio y el control sobre los recursos y las ganancias, no los valores ni las buenas palabras ni por supuesto la democracia.
Esto es lo que hay, es la realidad mostrada de forma descarnada, quien quiera creer fantasías se está alejando de la coherencia y por supuesto de la felicidad.
La felicidad viene cuando eres coherente contigo mismo, como dijo Virginia Satir, cuando estas alineado en lo que piensas, lo que sientes y lo que deseas y esto solo es posible si miras de frente a la realidad y buscas tus propias respuestas a tus propios problemas.
La coherencia comienza con tomar conciencia de lo que pasa, no con creerte historias de buenos y malos. Una vez que tomas conciencia de ti, descubres tus patrones de dominación que te impiden ser feliz, tus trampas que al igual que en el mundo exterior, también están en tu mundo interior. Quizá no puedas hacer nada por los anhelos de dominación de unos pueblos sobre otros pero seguro que sí puedes hacerlo por tí y por tu coherencia interior.
Este es el Camino de la felicidad, aunque también puedes atiborrarte de drogas, ideas prestadas, psicología positiva o similar.

Seguro que algún mexicano diría que todo esto no son sino pendejadas., aunque como le escuché decir una vez a un amigo: más vale una pregunta pendeja que un pendejo que no pregunta.

Salu2

Antonio Diaz Deus

2 comentarios:

  1. Muchas gracias Antonio, ojalá esta manera de vivir la vida la asumieran más personas, ¡hariamos un mundo mucho mejor!

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    1. Gracias a tí Carmen. El cambio exterior no puede llegar sino por el cambio interior, esto es una obviedad para tí, para mí y para muchos otros. Quizá en un futuro no muy lejano se pueda alcanzar una masa crítica que tome conciencia de la realidad tal cuál es. Un abrazo.

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